Apple tiende a ser una franquicia innovadora. El
pasado día 12, con motivo de la puesta a punto anual de la compañía , fue
presentada la plataforma iCloud, un servicio que permite a los usuarios
almacenar archivos propios en Internet y poder ser descargados y, por lo tanto,
utilizados en cualquier Mac, Ipod, Iphone, Ipad o cualquier dispositivo de la
“Manzana”.
Como era de esperar, esta aplicación tiene la limitación
que solo usuarios con un producto de la marca pueden disponer de su servicio.
Es por eso que cabe hacerse la pregunta: ¿Es motivo de
envidia esta “novedad” para los usuarios de otro sistema operativo? La
respuesta es un claro “no”.
La nueva aplicación de Apple se basa en un concepto ya
vastamente conocido por los entendidos en tecnología. “Cloud Computing” o
“Computación en Nube” es una idea que ya fue nombrada en 1960 por el
informático experto en Inteligencia Artificial, John McCarthy, el cual citó
“computation may someday be organized as a public
utility”.
Con el paso de los años esa frase se ha materializado
en forma de plataformas online que permiten a los internautas disponer de
archivos propios dónde y cuándo quieran con el simple hecho de poseer de una
clave y una contraseña. Claros ejemplos son las páginas web Mediafire, Dropbox
y Amazon Web Services (AWS). Todos estos
alojamientos funcionan con una velocidad de subida y bajada muy aceptable,
rápida y sin errores y posibilitan la
organización de música, documentos, imágenes, etc., en carpetas. Además, son de
fácil uso, admiten todo tipo de archivos y tienen una capacidad de alojamiento
ilimitada.
Parece increíble pensar que todo esto está disponible
desde 2006 y que ahora, en 2011, Apple pretenda hacernos creer que ha
descubierto la pólvora. No solo llega tarde, pues la gran tormenta, el
zénit el éxito de la “Cloud Computing”
fue en 2008, sino que además lo hace de forma restringida y sin aplicar ninguna
novedad.
Lo único que la compañía de la manzana quiere dejarnos
claro con este “nuevo sistema” es su constante discriminación hacia los otros
sistemas operativos que le hacen la competencia y su intención de querer poblar
el mundo de productos y aplicaciones Apple. Ante esto solo cabe pensar en un
supuesto “Nazismo tecnológico”, una intención por parte de Apple de querer ser
autócrata y poseer el poder. Es sabido, por experiencia histórica, que esa no
es la vía de actuación y que la cosa no puede acabar bien.
Hoy en día, la intención a lo hora de vender no es ni
la buena aplicabilidad del producto ni el beneficio que aporta al comprador ni
facilitarle la vida a éste y, ni mucho menos, la reducción del tiempo.
En pleno siglo XXI, lo único que interesa es coger el
producto, pintarlo de 1000 colores, darle luz y brillo, hacerle un lacito y
ponerle un precio desorbitado. Puro afán de consumismo sin ton ni son.
Y en eso, damas y caballeros, Apple es un completo experto.
Por Álvaro Núñez Fauste para Call of Músic!
Presentamos a un nuevo colaborador: a partir de ahora, Álvaro será el encargado de redactar semanalmente las noticias sobre tecnología y ciencia. Estudia tercero de medicina, y es un gran aficionado a la electrónica y gadgets. ¡Bienvenido!



